Por
Elkin "Mimo" Giraldo
Mayo de 1991

A esta pregunta lo primero que se nos viene a la cabeza son los versos de Pombo en "la hora de las tinieblas"

No sé de dónde vengo

Ni para donde voy
Solitario como soy
Perdido en mi soledad
Con traidora libertad
E inteligencia engañosa
Ciego a merced horrorosa
Desatada tempestad
Hoja arrancada al azahar
De un libro desconocido
Ni fin ni empiezo he tenido
Ni yo lo se adivinar.

Se asoma entonces a nuestra cabeza la incertidumbre y adivinamos que tal vez la pregunta no tenga respuesta. Pero es tonto pensar que porque no hay meta hay que abandonar el camino. El camino por sí solo tiene sus encantos.

Entonces "la hora de las tinieblas" comienza a despejarse y de repente aparece un ramillete de respuestas, cada paso en el camino es una de ellas y si hay pasos tienen que haber huellas y las huellas no son más que las voces silenciosas del pasado y si hay pasado hay respuesta a la pregunta: ¿Dé dónde venimos?

 

Los nacimientos

Partidos por la muerte y fecundados por la historia, fueron los "mimos viven", así lo contaron, sin pronunciar palabra, los 15 mimos colombianos que en septiembre de 1985 en la Plaza de Bolívar de Manizales, nos dijeron que: tres ataúdes; uno rojo, otro fucsia y uno más, verde chillón, contenían los corazones dispuestos a inundar de fantasmas blancos la ciudad nublada.

En medio de la plaza miles de ojos fueron testigos de que en este país hay mimos y que ellos viven, más aún, que ellos son capaces de regresar más de una vez, de entre los muertos.

Del otro lado del tiempo, los periodistas, los chismosos, los cuenteros, también dieron la buena nueva de que en Medellín en 1984 en Junio, un milagro como éste también había ocurrido allí. En noviembre de 1985 también corrió la voz en Florencia, Caquetá, de que los mimos habían asaltado de color, fantasía y alegría la ciudad.

Pero estas noticias no eran más que oasis de ternura en el inmenso desierto de la violencia. El Palacio de Justicia ardía en llamas y los tanques cascabel daban un macabro espectáculo.

Días después el Nevado del Ruiz, se derretía y se convertía de la noche a la mañana en un volcán, que en su primera señal de vida dejó 25.000 muertos.

Estas noticias aumentaron y se hicieron montañas inmensas, mientras los mimos naufragaban en las aguas del olvido y con ellos la ternura, la sátira, la crítica y la alegría.

Fueron años de invernadero con fugaces encuentros, hasta hoy que estamos de nuevo con la intención de organizarnos y hacer cosas y por eso se nos vienen en tumulto las preguntas:

¿Dé dónde venimos?
¿Para dónde vamos?
¿Qué queremos?
¿Qué somos?

Y las respuestas vienen de las fuentes del absurdo y como primera conclusión sabemos que a pesar de haber sido paridos hace seis (6) años o más, aún estamos naciendo.

 

El padre

Ya hemos dicho que fuimos paridos por la muerte, pero quién es el padre que nos ha engendrado?

Comienzan las especulaciones y los chismosos y chismosas atan cabos y sacan conclusiones:

La mayoría con su lógica de lugar común, dice que nuestros padres son extranjeros, franceses para más señas. Otros detallistas consagran como padre putativo de cuanto mimo hay sobre la tierra a: Marcel Marceau.

Otros más elevados dicen que no, que Marceau no es ningún padre, que ese es apenas un hijo morisquetero de Ettiene Decroux y que ese si es el genio de la pantomima pura.

Pero a su vez Decroux dice que es hijo de Charles y Gaspard Deboreau, de quienes se cuenta que hacían las parodias de todos los teatros en temporada en París en el siglo pasado y que aparte de eso eran magistrales intérpretes de Pierrot, quién no era más que Pedrolino venido de Italia en los carromatos de "LA COMEDIA DEL ARTE", quienes a su vez algo o mucho aprendieron de los restos y pedacitos de recuerdos de los innumerables mimos que pueblan la historia hasta los siglos del imperio romano en que los "planipedia", mimos de pies descalzos, alegraban a los proletarios a la salida de los teatros trágicos y en los espacios del viejo y famoso foro romano.

Dicen que muchos de estos mimos eran esclavos cultos cazados en Grecia y que en esta habían aprendido de las danzas tradicionales y mascaradas de los campesinos en la ciudad de Attella."

Y así el padre se disuelve en los fecundos semenes de los abuelos y los bisabuelos y el de éstos, en los bisabuelos que se sumergen en el despelote de la comunidad humana, pero los mimos también vienen de Rusia, donde dicen que "Polichinela" de origen italiano, se transformó en Petruschka y en éste en un títere.

En este caso un títeres es la imitación de un Pierrot mimo, a la vez que un mimo es el estudioso de los movimientos extraños de un títere o de un muñeco como lo hacen los negros norteamericanos con su Break - Dance o los caribeños con su danza - terapia.

Movimientos comunes unen a estos actores o bailarines de hoy con otros de otros tiempos y otros espacios. Esos extraños movimientos de cabeza que hoy se ven en estas danzas son los mismos de las danzas Balinesas e Hindúes por ésto, podemos decir, que tal vez nuestros padres son los indios de India.

Y los indios de aquí? Los pre y post-colombianos; no hacían pantomima?

Y cuentan los cronistas y las buenas y malas lenguas, que se han visto, que se vieron y aún se siguen viendo, actores bailarines indígenas, perfectos imitadores del movimiento del jaguar, del mico o del venado.

Y cuentan también y así lo hemos visto en el carnaval de Barraquilla donde, se ven negros de raíz africana, que imitan al torito, al grillo, al burro, al cocodrilo y hasta la vida y la muerte como en la famosa danza del "garabato", que no es más que una categórica y colectiva pantomima.

Y así solo resta decir que "los mimos viven" son los hijos ilegítimos de los de aquí y de los de allá que han dejado su semen como polvo cósmico y promiscuo en estas tierras y en estos tiempos.

 

Las hijas: las pantomimas

Dramaturgia del silencio, teatro no-verbal, teatro de imagen, teatro sin palabras, pantomima, son los términos que nos sirven para hablar del teatro que hacemos.

Utilizamos tantas palabras por la simple razón de que tememos la determinación, la fijación, la clasificación, el estatuismo.

Deseamos estar libres para poder escoger de aquí y de allá, pero voces interiores y antiguas, nos dicen que no es de sabios tan extrema libertad, que ésto nos lleva al consumismo que es una enfermedad que conduce a la vida fácil y banal. Es necesario cierto rigor, nos decimos y comienzan las renuncias.

La primera renuncia es a la palabra.

Mimo en la significación moderna quiere decir; actor que no habla; y pantomima; cuadro de teatro en silencio.

Pero es posible renunciar a la palabra? Si revisamos la historia de la pantomima occidental observamos que este fue un propósito fracasado.

Las pantomimas por lo general tienen un título, que en el más frecuente de los casos guía el pensamiento a través de todo el camino del gesto y de el silencio, el espectador siempre tiene presente este título como guía. Para remediar ésto a veces colocamos títulos menos ilustrativos como "humano demasiado humano", "la balada de los tarros", "rastro en la arena" pero sucedió que las palabras aumentaron. De tal modo cada vez es más difícil renunciar a la palabra; ella reclama su presencia.

Sin embargo renunciar también es benéfico. Por simple ley física, tiene más alcance la imagen que el sonido. Así podemos presentarnos en plazas, parques, canchas y espacios no convencionales, con mucha más facilidad, justo por ésto, por haber renunciado a la palabra, que de estar allí necesitaría una infraestructura tecnológica, como una enorme muleta, para poder ser escuchada. Así nuestra renuncia se convierte en una ventaja.

Observamos que renunciar es bueno y nos da un ataque convulsivo de renuncias. Nos damos cuenta que si renunciamos a la tecnología, somos más versátiles, fluimos con mayor facilidad y por estas razones tenemos más opciones de presentarnos. Nos sentimos como un "pájaro libre" y el camino de las renuncias toma vuelo y renunciamos a las manos como lo propone "La comedia del arte" o bien al rostro como lo propone Decroux, la renuncia continua y llega hasta lo metafísico real en la presencia por la ausencia, como en el caso de los KOKEN que son esos actores ayudantes del teatro japonés, cuyo oficio es ser invisibles en la escena. Nos sale aureola y nuestras hijas las pantomimas quedan santificadas. Hemos encontrado la pantomima pura y por último la invisibilidad.

Pero son muchas nuestras hijas profanas que reclaman legitimidad. ¿Son pantomimas las payasadas silenciosas de los cirqueros? ¿Son mimos esos payasos?

Entonces estas escenas silenciosas se nos aparecen como hijas voluptuosas que muestran sus encantos en el color de sus ropas que resaltan la esbeltez de sus cuerpos, en el manejo de los objetos, en la destreza de sus actos.

Aparece Jacques Lecoq diciendo y proponiendo que la pantomima es algo más que gimnástica corporal e introduce el sonido onomatopéyico como nuevo recurso y la utilización de máscaras y objetos.

La pantomima profana muestra su efectividad y grupos de mimos nos alucinan como el teatro "Ballustrade" de Saarbrucken o "the moving picture mime schow" y hasta nosotros mismos aparecemos con nuestras profanaciones como "Mimos viven".

Se mezclan los actores circenses, la acrobacia, la música y comienza a aparecer como una nueva forma de hacer pantomima. Pero esas otras hijas segundas nos dicen que la pantomima es también teatro y ante todo la debe caracterizar su profundidad tramática, dramática y poética.

Las sesudas pantomimas dicen que han leído a Artaud quién también quería renunciar a la palabra como máxima jerarca en el teatro y que éste les ha dicho, que hay que hacer pantomimas auténticas y que textualmente dice en "El teatro y su doble"

"Por pantomima auténtica entiendo la pantomima directa, en donde los gestos en vez de representar palabras o frases, como en nuestra pantomima Europea, que no tiene más de 50 años y es solo una deformación de las partes mudas de la comedia Italiana, represente ideas, actitudes del Espíritu, aspectos de la naturaleza y todo de un modo efectivo y concreto, es decir evocando constantemente objetos y detalles naturales, como ese lenguaje oriental que representa la noche por un árbol donde un pájaro que ya ha cerrado un ojo empieza a cerrar el otro"

Estas pantomimas intelectuales, nos muestran también sus profundos encantos y cuando las vemos quedamos compungidos, extasiados, reflexivos, contemplativos, que son estados del alma que se producen no solo por sus formas, las cuales son manejadas perfectamente, sino por su profundidad dramática. Y se nos abren las fauces de los deseos de la pantomima poética. Chaplin aparece como el gran maestro, solo que su instrumento de expresión no era elteatro sino el cine. Sin embargo aprendemos de él muchísimo como guionista del espectáculo del silencio.

La importancia de resaltar la idea dramática, la idea poética cobra vigencia y hoy es nuestra máxima necesidad interior y expresiva.

En medio de un mundo tan banal, como es el consumismo; la pantomima se hace necesaria como espacio de reflexión y sensibilización frente a otras opciones de vida y a otras dimensiones fantásticas y espirituales.

 

Nuestro punto en el cosmos

"Los mimos viven" somos en este instante en el eterno fluir del tiempo, terrícolas nacidos en estas cercanías a la línea del Ecuador, donde el calor en el corazón de los hombres y mujeres ha sido atizado con sangre africana, indígena, oriental y Europea, mezclados en un experimento histórico de 500 años, donde estos últimos han mantenido su hegemonía cultural.

Por ésto "los mimos" debemos comenzar a escudriñar las técnicas, maneras y contenidos gestuales en los brujos de las comunidades indígenas y las posibilidades corporales de las danzas y costumbres negras, para así encontrar nuestro centro y estado de equilibrio de acuerdo a nuestra posición frente al cosmos y el tiempo.

 

Los primos

Malabaristas, acróbatas, payasos, bailarines, bululúes, saltimbanquis, juglares, travestís, transformistas, fonomímicos, gestualistas, morisqueteros, trovadores, repentistas, parodistas, cómicos, humoristas, son entre muchos otros, nuestros primos.

Todos ellos tiene su árbol genealógico, y descubrimos que "los mimos" tienen mezclados con ellos las sangres. Vemos que es bueno aprender de sus herencias y tradiciones.

Entre todos éstos, nuestros más cercanos primos, son los payasos. Muchas veces nos confunden con ellos y a veces nosotros mismos lo asumimos como cuando jugamos a "mimos-clown"

Aunque "clown" es un anglicismo con el que encubrimos el carácter despectivo de la palabra payaso, a su vez venida del italiano que literalmente quiere decir siervo y más estrictamente leñador. Este es hermano de arlequín y estos a la vez son cercanos familiares de los "llamichu" que son algo así como los arlequines incas.

Todos los payasos, los arlequines y los llamichu representan el sentimiento de los desvalidos y los pobres, su riqueza espiritual, su vivacidad, su ingenio y su ternura.

El carácter peyorativo de la palabra payaso se debe seguramente, al carácter decadente de algunas payasadas, pero igual ocurre en las otras artes escénicas, así encontramos buenos y malos bailarines, malabaristas, acróbatas, músicos y malos mimos. Más entre éstos y los otros, nuestros primos hermanos, los payasos, tienen enormes enseñanzas para nosotros y son portadores de benéficos secretos de los cuales podemos aprender.

La principal virtud de los payasos es su capacidad histriónica, elemento muy decisivo en la formación integral del actor-mimo, para que no se convierta éste, solo en gimnasta exhibicionista con un cuerpo propio para mostrar hermosos vestidos en un desfile de modas, carente de corazón y de ternura, sino en un actor capaz de arrancar las inocentes sonrisas de los niños o los viejos, como lo han hecho y los siguen haciendo los auténticos payasos. El hacer reír, tiene sus secretos y la risa emana vapores y energías, benéficos que mitigan el dolor humano.

En esta "hora de las tinieblas" los payasos son gran aliciente para el alma. Cuanta falta nos hace la risa en estos tiempos, son los payasos los guías en la recuperación de la alegría, son los sacerdotes capaces de exorcizar el miedo, y "sacarle pelo a una calavera", para que en el mundo de la muerte que es el mundo de la no-risa renazca la vida y con ella la separación de los dientes hasta la carcajada.

Los tontos "Antoines", los tiernos y elegantes Augustos, los borrachos y vagos con su nariz roja, son ejemplos de payasos que a través de la historia, han logrado la complicidad del público, para que la fiesta lúdica continúe burlándose de lo sacro, satirizando lo autoritario y derrumbando con el poder de la risa las aburridas costumbres y las dictatoriales potencias.

Pero ¿dónde están los otros payasos? Los de los negros, los de los indígenas, de que cosas se reían las primitivas tribus y quiénes son y de qué manera se comportaban los payasos que los hacían reír?

Los "llamichu" son pequeños ejemplos que nosotros conocemos, que con su capacidad de hacer reír, sobreviven aún después de 500 años de la destrucción del imperio de los Incas y estamos seguros que en nuestra historia oculta moran muchísimos; los cuales invocaremos en los templos que pensamos construir, para rescatar esa parte de nuestra cultura silenciosa.

 

Los hijos de la calle

Desde la antigua tradición, elocuentes voces nos cuenta que los mimos son los hijos de los espacios no-convencionales y son ante todo los hijos de la calle. La calle fue nuestra escuela, decimos mucho y por ésto, nos vanagloriamos de ser los hijos de la anti-academia y sin lugar a dudas en ésto hay virtud.

La mayoría de nosotros ha nacido en medio de la selva de cemento, allí luchando contra los autos, el ruido, el desorden, lo inesperado. En medio de círculos en donde nos asemejamos a domadores desarmados del látigo, sin más armas que el corazón, la ternura, la inocencia y la estupidez para poderse defender de la peor de las fieras: la especie humana, de los seres humanos con sus organizaciones, organismos y armas que pretenden ser los eternos centinelas del aburrimiento.

"La risa está blindada". Los mimos, los payasos, los bufones, se han convertido en los pandilleros que luchan en las calles contra todos los obstáculos para rescatarla de tan oscuras y sucias aguas.

 

Los hijos de este tiempo

Para dónde vamos en esta barca que navega por los mares del tiempo? Hoy aquí ubicados en los meridianos temporales que auguran la inauguración de un tercer milenio, a 500 años del más cruel experimento racial y en la era de acuario que hará caer con el poder de las aguas los muros que contiene la vieja estructura.

Un cambio en el orden mundial se avecina y no solo en el orden material sino también en el cultural. En esta época se cambiará el pensamiento y la ilógica nos hará comprender que somos universalmente iguales y particularmente diferentes, que la mejor forma de ser ateo es creer en todo los dioses, que la mejor enseñanza es la convivencia y armónica copulación con la naturaleza. Estos mensajes vienen en señales de humo que brotan de los subterráneos de la vida urbana o en los gritos de los indígenas en la selva.

Y hasta los sótanos hemos ido los mimos a arrancar a veces una risa, otras una reflexión y mientras hemos estado en otros "bajos fondos" hemos aprendido que todo está perdido, que el edificio del Espíritu moderno se resquebraja y muy pronto habrá de caerse totalmente.

Se ha tocado fondo, se ha llegado a cero entonces recordamos la sabiduría en las palabras de Cortázar cuando dijo: "Que no todo está perdido, si reconocemos que todo está perdido y hay que empezar de nuevo".